N° 2 Tierra de Watanabe N° 2

 

Tierra de Watanabe

Revista del comité de gestión cultural José Watanabe Varas

 No 2, Laredo diciembre   2025 Editor, Juan Castro García

Hermosa vista de una Iglesia liberteña, reviviendo el sentido católico de la sociedad

ERASMO SOTERO PORRAS (Chiclín 1911, Laredo 2012)




     Palabras     PARA       AMAR

                        Gerson Ramírez Ávila /David Ramírez León / 

Jorge Pérez Tarrillo /  Agustín Carlos Alba Bazán / 

Juan Castro García / Melissa Castro Pisco / 

Félix Rodríguez     







Gerson Ramírez Ávila (Laredo, 1970)

Docente universitario y autor de varios textos, 

destaca por su lenguaje breve, 

profundo y adecuado uso de imágenes literarias.

 Lo conocen como Julio Ribeyro trujillano.

                         De izquierda a derecha, Alejandro Benavides, Gerson Ramírez, Paty Rodríguez,

 María Reina , Juan y Segundo Castro

Una mujer de ojos claros (Papel de Viento Editores, Trujillo 2025),

se denomina su último libro,

              cuyo tema central es la muerte.

 Lo viste de una manera natural, espontanea,

 conforme deseaba José María Arguedas.

El autor refiere que no debe llamar la atención el deceso,

 porque es consustancial al ser humano.

El escritor y editor, Alejandro Benavides refiere que

 es una hermosa  e inusual ficción sobre la muerte.

 Gerson Ramírez con su estilo breve, conciso y profundo,

aborda este tema universal, presentándonosla tan familiar al hombre. 

Nos invita a tomarla con sabia filosofía,

no como algo doloroso, sino más bien natural y hasta placentero.





David Ramírez León (Laredo 1968)



Navidad es la fiesta de luces y brillos.

Para los niños y familia;
el mundo lo espera,
lo goza, lo disfruta.
Regalos y sonrisas,
abrazos y miradas.
En otros lugares:
juguetes obsequiados
a niños desvalidos.
En casa: obsequios,
chocolates, carne asada,
quizás necesarios,
con panes satinados;
brindando sinceros
por esperanza y éxitos.
Con una reflexión breve
de la venida del niño,
Emmanuel, Salvador,
Hijo del Creador,
para liberar del mal
al hombre destituido,
caído en el Edén.
Ya grande, Él pagó
deudas ajenas,
por el precio infame
de la condena,
por la transgresión
en un día sombrío,
en el génesis del mundo.
Al vencer Jesucristo
las tinieblas y la muerte,
ahora tenemos libertad,
la suprema esperanza
de la Redención plena.
Somos salvos hoy,
muy bienaventurados,
su gracia nos alcanzó,
experiencias jubilosas,
celebramos sin barreras
en todo el planeta
con los nuestros,
en el hogar unidos;
por encima del dolor
y peripecias de la vida.
La armonía aflora.
La paz y el amor
se besan felices.
Y nuestras almas,
sedientas de tranquilas
aguas, de lagos serenos
con sus ondas suaves;
de playas mansas,
y ríos de cristal,
agradecemos a Dios
por lo bueno y bello
en nuestra existencia,
aun con defectos
con tropiezos y logros,
pero muy dichosos.
Feliz Navidad.
D. R. 2025






Jorge Pérez Tarrillo (Laredo, 1955)

Jorge Pérez, antropólogo y magíster en sociología




Del libro Melodías en Mi Mayor (2014)

Las Gaviotas

Las gaviotas revolotean en el cielo

cual papeles llevados por el viento

 armoniosas danzan en el firmamento

cantando juntas un concierto.

Se doblan en zigzag en el paisaje

dibujando graciosas figuras ignotas

en el cielo bello del atardecer

de la ciudad bañada por el río.


Entonan una melodía silenciosa

en un lenguaje que sólo ellas entienden,

conspiren conquistar este mundo

para llevarlo más allá de las estrellas.

Se van con su presuroso aletear

para volver de nuevo a jugar

con su incansable armonía sin cesar

dan contento a la gente al mirar.


Blanco negro azul y claro

al compás de una canción

pintan todas en el horizonte.

mi más sentida emoción.

 




Agustín Carlos Alba Bazán

(Laredo, 1973), tiene variada producción de poesía, narración, teatro y ensayo 



Nostalgia, del libro Rosas Cotidianas  (2005)

Fue una tarde de domingo, tu carcajeabas
con tan fingida sonrisa,
más fría que la helada brisa, 
porque al que te acarició, no lo amabas.


Te vi tan triste, 
 y me culpé por haberte mirado 
aquel día que me sentí tan enamorado,
 desde ese día (al verme) de su amor huiste.

 Pensaste que yo era un amigo más; 
 ahora tu me amas tanto, 
¿Cómo contener el llanto?
¡ dime¡ si para mí nunca serás.




Juan Castro García, (Laredo 1956)





VUELOS AUSENTES

Esa madrugada silenciosa, una lluvia ligera del estío, sorprendió la tierra de José Watanabe. Arriba, el callado domo de cristal miraba sorprendido, a un gorrión humedecido en tinta negra, que aleteaba sereno en el antiguo viento del camino.

Su viaje fugaz ya culminaba en el piso; se levantó y abrazó feliz, a la rama del ficus joven, no pudo más; y cayó exánime en el veloz riachuelo. En el folio empapado, corrugado, La Industria, Trujillo, siete de febrero 1956, se leía.

Recordaba el amarillo del acero, la altura fabulosa del vapor, y la nueva magia continuada, aquel, glorioso impulso tecnológico del siglo anterior, aquel, beneficio grande para la humanidad, aquel, avance notorio para la civilización.

Era el trajín gozoso en el agua clara, del canal incaico La Mochica. En la altura de la vera, cual trampolín lujoso de hacendado, nos lanzábamos, plenos de gozo, nutriéndonos de paz y libertad en la carne y los huesos.

En la lejanía, el bello horizonte verde, se transformaba en rojo impactante, lleno de luz, que refulgía nuestros corazones; y nos juntábamos, en comunión única y cristiana, con la naturaleza húmeda.

Nuestra desnudez pura, suave y tersa, similar al brillo del Platero, sumergía, se inundaba de pies a cabeza, y se vestía olorosa, de miel de caña. Por la orilla, cerca de unos sauces añejos, que saludaban al mundo con sus hojas, cual hermanitos apegados y alegres, en grupo reservado aparecían, los pequeños pejes brillantes, movían su cola cónica de manera graciosa…

 








Javier Rodríguez Vílchez (Laredo 1950)     


Poesía

EL MUERTITO
Para la estrellita de las nieves
Olfatea cual exclusiva presa
Brillantes ojitos cuál luna inmensa, nariz fresca y dulce como el capulí, orejitas cortas y coquetas como la flor del maní, suave pelaje que el sol hace brillar.
Así es el cabello de Miriam al andar, mueres cuando empezabas a vivir, mejor hubiera sido prolongar tu sufrir, ya imagino lo sentido, lluvia como nunca ha caído, esa noche en vela pasaste, en tus manos al perrito anidaste.
La madre no dormía, algo del cielo temía, vamos canta una canción, o pide al Señor en oración.
Llegó la mañana nueva, entro al huerto y te veo buena, te acaricio esas orejas cortas y coquetas como la flor del maní.
Nariz fresca como capulí, me olfateas como exquisita presa.

(El autor sufre por su amada, la recuerda con nostalgia. Entra en simbiosis con la naturaleza y universo. Acuda a las plantas y entes celestes para consolarse, y después será un vegetal en la eternidad del amor).




       MELISSA BEATRIZ CASTRO PISCO

Laredo 1998



Poemas

6   Ansias inacabables bulliciosas en los surcos de tu mirada 

7   Al amanecer las estrellas se acercan a tu encuentro 

Y tú sigues cautivo en los pensamientos de la ausencia

8   Cantas y no miras al cielo alegre y enamorado

 Sigues protegido en el sauce del olvido

 9   La noche llega silenciosa al árbol de cemento

 Otea en las ventanas y en el pensamiento humano

10   Encuentra nuestra alegría expresiva 

y fuerte como el agua del mar, 

 espera afuera escondida

 en una corva de luz



1

                                    FÉLIX RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ

                                                Laredo, 1983





FÉLIX RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
HOMENAJE A Jose Watanabe
(El autor se inspira en la imagen de nuestro escritor mayor José Watanabe Varas (+), para rendirle homenaje. Alcanza mayor dominio literario, en cada entrega, acompaña metáforas, para embellecer sus escritos). Les dejamos con:

Réquiem al padre del “Guardián del Hielo”

En una mañana temprana, compraría su pan antiguo amasado a mano al bizcochero Castillo, amante del box hasta el tuétano sí en la calle Industria, silenciosa, notando emanación cenizal lúgubre del ingenio. Existiendo, sustancia literal otrora como la caña convertido en pista, y el viaje ondulante , vaivén del dulce negro; coloquial al barrer diario de las amas de casa, el frontis domiciliario con cenizal.


Tal vez ver el humeante diario del ingenio o la costumbre nipona, ya en Lima, el hábito de pitar llevaba consigo su natal tierra. Cuántas colillas utilizaría como guionista en " Ojos de perro". Con la danza del hálito, su inspiración, ver el trapiche con el eco del chirrido y la salida de la fuerza del sombrero laboral diario. Los domingos correr con sus amigos sin calzar, los caballeros
con sus ternos domingueros llamando a unos lustrabotas, satisfechos con su brillo vespertino.


Recordaría el sabor del turrón, algodón de azúcar y los merengues, en sus veladas de escrituras; y los incontables ciclos de la acequia mochiquera, hoy sus aguas con nuevo color, distinto a lo acechado bajo el puente que fue detonado en una lucha obrera. Hasta ahora un heladero laredino arroja el pesado hielo, ubicándose en su
venta diaria frente del portal del Nuevo Fiscal, buscando un nuevo guardián de la pluma y papel.


Un centinela, buscado por extraños visitantes, tal vez en los cuarteles de caña dulcete con nuevos patronos, su vivienda natal o el nombre de una vía.
Aquella sonrisa del celador con promesa de nuevo hogar aún sigue
buscando un nuevo solar.

Ya no limpia su rostro de los colores del flash, de los disparos silenciosos o del obturador. Una “selfi”, con el dueño del "Guardían del Hielo"


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